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LOS BOCATAS DEL RECREO

bocataCompleta su desayuno
Los recreos del colegio han sido sinónimo de bocadillo. Con el paso del tiempo, los tradicionales bocatas han ido sustituyéndose por bollería industrial, refrescos azucarados o aperitivos salados; en resumen, un conjunto de alimentos que contribuyen a desequilibrar las dietas de los más pequeños.

María Inmaculada Sánchez Plaza.  Nutricionista.

los bollos industriales que tanto satisfacen y gustan a los niños son ricos en hidratos de carbono y grasas (16-30%), pero pobres en proteínas, por tanto son muy calóricos (entre 400 y 500 calorías por cada 100 gramos). Por este motivo no deben sustituir a los tradicionales bocadillos, ni a la fruta ni a los lácteos.
Debes tener en cuenta que este tipo de bollería no alimenta más y, sin embargo, aporta muchas más calorías.

Nuestro gran aliado: el bocadillo
Los niños deben desayunar en casa y lo que coman en el recreo ha de ser una segunda parte que complete ese desayuno. Si nuestros hijos no lo hacen bien en casa, deberíamos compensar esta falta de aportes en el recreo.
Cada vez más, los colegios aconsejan a los padres que preparen bocadillos a sus hijos para el recreo, debido a que muchos niños desayunan poco o toman productos poco saludables.
Debemos tener en cuenta que un desayuno incorrecto puede acarrear sueño, cansancio y falta de atención. Además, comer algo más o menos consistente a media mañana sirve también para que el pequeño no llegue con demasiada hambre a la hora de la comida. Por ello, conviene hacer un esfuerzo y llevar el almuerzo preparado de casa. Y el bocadillo resulta muy sencillo de preparar y puede ser un alimento muy completo.

¿Qué le pongo al bocadillo?
Son muchos los alimentos que pueden ir en el bocadillo, por lo que hay que evitar caer en la monotonía y preparar únicamente lo que más le guste al niño.
Combinar bocadillos de embutido o chocolate con otros más ligeros es una fórmula idónea para evitar la bollería industrial. Lo mejor sería que, si en casa el niño ha desayunado lácteos, al recreo se lleve un bocadillo, y que, si come bocadillo en casa, se lleve fruta o un yogur al recreo.

– Embutidos. No debemos abusar de su consumo. Por ello conviene ofrecer a los pequeños otras alternativas de sabor similar al de estos embutidos, pero con un menor contenido graso. Puedes dar a tu hijo con más frecuencia jamón serrano o cocido, fiambres y chorizo casero y, algunos días sueltos, embutidos más grasos, como mortadela, sobrasada, salchichón o paté.

– Lácteos. Aportan calcio, un mineral esencial para el crecimiento y la salud de los huesos. Puedes añadir a su bocadillo queso suave o fresco. Son muy socorridos los tranchetes y los quesitos.

bocadillo_vegetal– Verduras y hortalizas. Los niños suelen, en líneas generales, rechazarlas, pero, si las combinas en forma de bocadillo vegetal, es posible que tu hijo las coma con agrado y comience así a acostumbrarse a su sabor. Pimiento, berenjena, calabacín, zanahoria o cebolla, asadas o a la plancha, combinadas entre sí o como parte de una colorida tortilla acompañada por un poco de salsa de tomate pueden suponer un bocata original y muy rico.

– Vegetales. Pueden combinarse con otros alimentos como huevo, jamón, queso, carne, pescado… Prueba con unas hojitas de lechuga, algunas rodajas finas de tomate, zanahoria rallada o pepinillos. Unta el pan con un poco de mayonesa o, mejor, añádele unas gotas de aceite de oliva.

– Pescado. Es rico en grasa insaturada, que contribuye a disminuir los niveles de colesterol sanguíneo. Además, añadido al bocadillo, es un buen modo para que los más pequeños se acostumbren a su sabor. Atún con tomate o con queso, mezclado con palitos de cangrejo y un poco de mayonesa, sardinas, anchoas…

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