AMAR LA VIDA:LA “PELI” DE LA SEMANA

Vivian Bearing de 48 años es una brillante e ingeniosa profesora de literatura inglesa, doctorada en filosofía y experta en poemas del siglo XVII. Vivian se ha dedicado por completo a la vida universitaria, siendo una profesora exigente e intransigente. Su tranquila y solitaria existencia se ve alterada cuando se le diagnostica un cáncer de imposible  curación (cáncer ovárico metastático en estadio IV),  es el más grave que hay.  No hay remedio, y sólo cabe experimentar. Un médico, antiguo alumno, prueba nuevos y dolorosos tratamientos para buscar su curación. La vida de Vivian se centró exclusivamente en su trabajo, sin apenas otras relaciones personales, fuera de lo profesional tiene que enfrentarse a los últimos días de su vida, sola con sus recuerdos.La profesora aprende a convivir con su enfermedad, y descubre el contraste entre unos médicos muy cerebrales y una enfermera que la trata como lo que es: una persona que sufre. Siente la soledad, el desamparo, el dolor. Nunca ha buscado el trato social y ahora no lo tiene aunque añora -es la hora de la sencillez, y de la verdad- el trato humano, la compañía. Su enfermedad, que la conduce a pasos agigantados a una muerte segura e inminente, ya no es amortiguado por ningún poema. Necesita el cariño, y sólo lo encontrará en una de las enfermeras y en la única visita que recibe, la de una anciana, antigua profesora suya.
Un autor destacado de Vivian es (John Donne), con las paradojas de la vida un poema suyo dice así:

“Muerte no te enorgullezcas,

aunque algunos te llamen poderosa y terrible,

puesto que nada de eso eres;

porque todos aquellos a quienes creíste abatir no murieron,

triste muerte,

ni a mi vas a poder matarme,

esclava de lado,

la fortuna, los reyes y los desesperados,

si con veneno, guerra y enfermedad y amapola o encantamiento

se nos hace dormir tan bien y mejor que con tu golpe,

de qué te jactas,

tras un breve sueño despertamos a la eternidad y

la muerte dejará de existir,

muerte morirás.”

JOHN DONNE

Sólo hay una diferencia a la hora de morir. El estar sola, como el caso de Vivian, o el estar acompañado de los tuyos hasta el último latido de su corazón. Los que estamos aquí nunca sabremos como es ese momento, pero pienso que el estar rodeado de la gente que te quiere debe ser la única satisfacción que le queda al enfermo antes de morir.

Por Isa Vicent

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