CONSEJOS PARA PADRES

1. Hay que empezar con las normas en torno al primer cumpleaños. Padres e hijos tienen igual dignidad, pero no son iguales. Los hijos necesitan el liderazgo paterno, como si fuera un faro que emite señales claras y reguladores.

2. Si notas que el niño está demasiado mimado, cambia de táctica. Sé más estricto y persevera. Procura que las normas del padre y la madre sean las mismas. En tres a cuatro semanas debe notarse una mejoría.

3. Si el niño (o joven) no obedece o traspasa un límite, imponle algún castigo, como sentarle en la silla de pensar, mandarle a su cuarto o quitarle un privilegio, como no ver su programa favorito. No hay que sentirse culpable, poner limites es parte del amor paterno.

4. Evita ser ambiguo, como imponerle un castigo y retirarlo de inmediato. Por otro lado, si le impones un castigo, hazlo inmediatamente después de la trastada. Si no, el niño olvida el motivo y a medida no tendrá el efecto deseado.

5. Si el niño tiene una rabieta, déjale que se desahogue, pero no permitas que te haga daño o rompa algo. En este caso llévalo a un sitio seguro. Así le enseñas que sus sentimientos de rabia están permitidos, no el hacer daño a nadie. Y no cedas antes sus deseos si la rabieta se originó porque le prohibiste algo. Al no ceder, el niño entiende que las rabietas no sirven para nada.

6. Dale opciones. Por ejemplo, ¿cuándo quieres limpiar la jaula del hámster, esta mañana o esta tarde? A los niños les gusta tener voz y voto, y de este modo estarán más dispuestos a colaborar.

7. Elógiale por su buena conducta. Los elogios son un buen aliciente y le animan a comportarse bien.

8. Las peleas entre los hermanos son molestas, pero tienen una función: les enseñan a defender lo suyo, a buscar compromisos y a convivir. No intervengas rápidamente, quizá lo solucionen solos. Pero si se hace daño, hay que intervenir. Deja que cada uno cuente su versión. Muchas veces esto es suficiente, y si no, proponles alguna solución.

9. Acepta que con un adolescente el control paterno es menor. Déjale un margen de libertad e intenta confiar en él. En este periodo el joven necesita un cierto distanciamiento de sus padres para encontrarse a si mismo.

10. En casa de un adolescente va bien celebrar una reunión familiar cada dos semanas. Habla de las tareas domésticas, de lo que va bien y lo que no y sobre lo que cada uno quiere cambiar. Así, los jóvenes se sienten tomados en serio.

Fuente: educacionlaboral.com

Acerca de ampaiessab

de Valencia ( Spain )

Publicado el 24 marzo 2011 en General y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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